A Fine Line – Summits of my Life, la película de Kilian Jornet (Esp)

Categories:Equip Koala — Per Koalasteam 20 desembre, 2012 a les 8:02

Por Roger Soto Salvador y Carles A. Foguet, Koala’s Team

Dirección: Sébastien Montaz-Rosset
Producción: Lymbus, Montaz-Rosset Film
Música original y diseño de sonido: Zikali
Guión y edición: Kilian Jornet Burgada, Sébastien Montaz-Rosset y Katie Moore
Postproducción: Simon Hutchings
Lenguas: inglés, catalán, español, francés
Subtítulos: inglés, catalán, español, francés
Durada: 52’ + extras

El pasado lunes un par de koalas nos colamos en el estreno mundial de A fine line, la primera película del proyecto Summits of my life de Kilian Jornet (Sabadell, 1987), armados con una acreditación a nombre de nuestros amigos de iRunFar (airanfar, si tenemos que hacer caso de quien nos atendió a la entrada), un par de teléfonos móviles, ningún título de periodismo pero muy buena voluntad.

Después de dar unas cuantas vueltas, estuvimos seguros de haber encontrado la entrada correcta en el Palau de la Música cuando en el vestíbulo atisbamos unas viejas Salomon en los pies de uno, un chaleco de finisher del UTMB en otro… entre decenas de japoneses equipados con la camiseta del Barça que se morían de ganas de descubrir los intestinos de una de las joyas del modernismo catalán. Francamente, los japoneses ganaban la prensa por una proporción de 3 a 1, más o menos.

Tendremos que empezar a asumir que, por mucho que nos duela y por muchos “El Convidat” en TV3 que protagonice, Kilian es un auténtico fenómeno de masas… entre la minúscula comunidad del trail running local. Los grandes medios no estaban presentes (sólo algunos periodistas de renombre, entristecidos al ver que no había canapés ni ningún regalo), y las agencias habían enviado a cubrir el acto a redactores que no escondían la cara de disgusto por la poca puntualidad al inicio ya que no tenían ningún interés en lo que pasaría allí pero sí mucha prisa para salir dirección a la media docena de actos más que tendrían que cubrir aquella mañana.

No debíamos de ser más de 30 personas y casi no había caras conocidas, más allá de Joan Solà, pope de Salomon y de todo el que Salomon hace por estos pagos, o Raül Llimós, director de deportes de RAC1 y fan confeso de Kilian.

Esto no es una película sobre alpinismo

Finalmente, Kilian, Seb y el resto de miembros del equipo “Summits of my life” entraron a la sala de ensayos del Palau de la Música y la presentación empezó, sin preámbulos ni fanfarrias. Kilian tomó la palabra y, muy brevemente, presentó un proyecto que muchos ya nos conocemos al dedillo: “A fine line” es la primera de las películas fruto del proyecto personal de Kilian que tiene que culminar el 2015 en el Everest después de haber subido los picos principales de todos los continentes en estilo minimalista e intentando batir los diferentes récords de velocidad. Esta en concreto cubre las dos primeras travesías del Montblanc (este a oeste y sur a norte) realizadas durante este año que se acaba.

¿Y ya está? Pues no. Como nosotros sabemos y vosotros probablemente también, esta sólo es la excusa. Para los que no sepan todavía de que hablamos, quizá les iría bien echar un vistazo al manifiesto de “Summits of my life”. Este proyecto no tiene demasiado a ver con subir montañas. Mucho menos con hacerlo más deprisa de lo que nunca nadie lo haya hecho antes. Este proyecto tiene que ver, por pretencioso que suene, con vivir. Con que Kilian viva la vida que desea y con que el resto de los mortales a través de él encontremos la inspiración suficiente para vivir la nuestra cómo nos apetezca. Y creednos cuando os decimos que nosotros la encontramos al salir de la proyección.

Todo esto lo interpretamos nosotros, claro, porque Kilian no fue capaz de decirlo de viva voz. En la montaña es el más rápido sin discusión, pero ante la prensa no puede evitar intentar serlo también. Incómodo, trasladaba de manera atropellada un discurso más o menos preparado, desviaba preguntas hacia su equipo de prensa y no encontraba el momento de pulsar el play en la proyección y poder volver a la tranquilidad de dejar de ser el centro de atención. Cuando las luces se apagaron, Kilian desapareció y todo lo que supimos de él fue que estaba intrigado y envió una miembro de su equipo de prensa para averiguar si la película había gustado.

Seb Montaz salió a su rescate y tomó la palabra aprovechando una pregunta que sabía que se le haría y para la cual se había preparado una respuesta convincente: ¿cuántas películas formarán el proyecto? La respuesta: que no lo sabe, todavía. Pero esto le dio pie a explicar su experiencia en el proyecto. Él y Kilian no son amigos desde siempre, a pesar de que hoy lo parezca. Montaz se ha convertido en el cómplice perfecto en este proyecto: no es sólo el director de las películas, es mucho más. Es, por ejemplo, el cámara principal, y de sus capacidades físicas depende, en buena parte, las imágenes que después nosotros podremos ver.

¿Quién puede seguir a Kilian Jornet? Nadie, ya lo sabíamos, pero tenía gracia escucharlo de boca de Montaz, alpinista experimentado: “cuando pienso que voy deprisa, miro hacia atrás y Kilian está andando. ¡Lo odio!”. Suponemos que algo parecido nos pasaría a nosotros si intentáramos ir deprisa ante Montaz, que merece todo el crédito, puesto que no sólo ha sido capaz de seguir Kilian de más cerca o más lejos, sino que ha sido capaz de hacerlo con una cámara en la mano. Al pie plano o escalando vías de 4o y 5o grado. La película da fe de su pericia y su capacidad. Ha sido todo un acierto confiarle el proyecto. Lo dice Kilian y ahora también podemos decirlo nosotros.

En el turno de preguntas, entre algunas francamente estúpidas que habrían quedado contestadas si su autor se hubiera mirado el extenso dossier de prensa que se nos entregó a la entrada, la estrella fue el Everest. Nos sabe mal, pero haber desvelado el objetivo final de este proyecto será un lastre que Kilian tendrá que arrastrar durante los próximos tres años. Jornet está más interesado en el camino, en el aprendizaje y las experiencias que en la preparación y ejecución de cada uno de los retos, que por el fin en sí. Los récords se conseguirán o no, pero para él la experiencia será para siempre. Prácticamente nadie estaba interesado por lo que estábamos a punto de ver en primicia mundial, y pocos por el tratamiento de la tragedia que azotó el proyecto y segó la vida de Stéphane Brosse.

La mayoría de preguntas daban vueltas sobre una todavía lejanísima expedición al techo del mundo. Lejana porque está prevista para el 2015 y lejana porque Kilian, a día de hoy, no ha subido más arriba de los 6.300 metros. Su experiencia a el Himalaya es inexistente y a pesar de que tiene intuiciones de cómo será la etapa final de Summits of my life (para la cual contará con la ayuda de los alpinistas catalanes Jordi Tosas y Jordi Corominas), podía dar pocos detalles, por mucho que insistieran los periodistas. ¿En resumen? Que será en estilo minimalista sin cuerdas fijas ni oxígeno (al fin y al cabo, ya hace más de 30 años que Mesner subió sin oxígeno ni campos base). Que será por alguna de las vías no excesivamente técnicas de la cara norte o por la cara sur fuera de temporada. Y ya está.

Kilian fue muy directo al afirmar que no convertirá su proyecto en un circo. Pero parece que, desgraciadamente, algunos de los presentes no fueron capaces de entenderlo.

Una película corta que se hará todavía más corta

La película no tiene ningún guión reconocible, ni cumple la prometida de ser el resumen de las dos travesías del Montblanc de este 2012. Es como si Montaz y Kilian hubieran lanzado al aire todas las grabaciones que han acumulado desde el inicio del proyecto, con algunas fotos del joven Kilian que su madre siempre lleva encima y, tal y como cayeran en el tierra, ese sería el montaje definitivo de la película. No hay ninguna coherencia cronológica, ni temática. Ni falta que le hace, que a nosotros nos ha encantado y esto no es una crítica cinematográfica.

La cinta es un álbum desordenado de este primer año del proyecto con un único hilo conductor, Kilian Jornet y todo aquello que es importante para él: las personas, las montañas. No queremos destripar la película, porque además queremos que todo el mundo contribuya al éxito de este proyecto, pero por la pantalla veréis desfilar personajes conocidos y otros que no tanto o no nada y paisajes con los que ya estamos familiarizados, a la espera de las próximas etapas del proyecto Summits, dedicadas a montañas no tan conocidas por el grueso de la comunidad del skyrunning.

Las imágenes son espectaculares, sacando el máximo partido a los medios técnicos escasos con que contaban. Imágenes aéreas que marean de unos paisajes absolutamente exuberantes y, a lo lejos, un punto de color moviéndose muy deprisa en medio de grandes masas blancas. Es de aplaudir el ingenio de los responsables técnicos para conseguir unas imágenes de Kilian en acción a las cuales habitualmente no tenemos acceso. Muchos tomarán conciencia, quizás por primera vez, de la excepcionalidad de la empresa al ver los riesgos que se asumen: picos inaccesibles, crestas milimétricas (a fine line), descensos en ángulos imposibles.

Entremedias, imágenes más caseras, literalmente. Una habitación hecha un desastre, dibujos del Montblanc a mano levantada, unas habilidades culinarias dignas de un piso de estudiantes, la famosa lista con todas las carreras que Kilian quería ganar y que hoy es un conjunto de garabatos… Esta primera película del proyecto humaniza un poco a Kilian Jornet y lo aproxima a la gente normal como nosotros, un esfuerzo necesario cuando hay demasiados que, interesadamente, parece que lo quieran subir a unos altares de los que el mismo Kilian huye siempre que puede.

Y, de fondo, lo más importante de la película, una banda sonora de palabras sabias en boca de todos: de Kilian, de su madre y su hermana, de Stéphane Brosse (sus palabras resuenan durante mucho rato dentro de la cabeza, cuando se sabe el final trágico y abrupto de su historia), de Anna Frost, de Mireia Miró, de los primeros entrenadores de Kilian, de su maestra… Su círculo más íntimo ha comprendido el personaje en toda su complejidad y nos dan pistas para hacerlo a los que no tenemos el privilegio de formar parte de él.

Probablemente esta película no nos desvele nada que no supiéramos los que hace años que tenemos un interés en la vida y los retos que afronta Kilian Jornet. Veremos una vez más sus fotos de infancia, su anorak de colores, su cabello largo, sus rebanadas de pan con nocilla, su autocaravana. Pero lo que sí que hace esta película es anticiparnos todo lo que tiene que venir, todavía, y, sobre todas las cosas, ayudarnos a entender los porqués. Y sólo esta insinuación nos hace estar ansiosos para seguir su rastro hasta que culmine, en 2015, en la cumbre de la Everest.

“Cuál es el objetivo final de toda empresa, de toda aventura, de la vida? Es conseguir objetivos o andar hacia ellos? Es atrapar el horizonte o descubrir los paisajes que atravesamos andando? La vida es la medalla de la llegada o las emociones y sentimientos que hemos almacenado adentro nuestro? Somos hombres forjados en sueños, emociones y sentimientos.”


Etiquetes: , , , ,

 Deixa un comentari

Trackbacks

Leave a Trackback

Subscribe without commenting